Optimismo

Voy a ser positivo. Voy a cerrar los ojos, a tomar aire, y cuando lo bote, voy a ver el mundo, y todo será bueno, todo será bonito, todo va estar bien.

Respiro.

Ahora: el cielo es azul, el edificio del frente tapa el sol, no hace calor, de hecho, está pasando una brisita suave, la siento en el brazo, en la cara, estoy bien. El olor a marihuana no me molesta. La bandada de pájaros negros frente a mí no es mal augurio ni nada, más bien, esos pájaros simbolizan la libertad, sí… la libertad compartida, y su semejanza a cuervos representa… la sabiduría. Sí, tengo frente a mí la sabiduría y la libertad, la primera me va llevar a la segunda…

Estoy emocionado con esto del optimismo.

Ahora: las bancas de madera gastada combinan con los pedazos de césped y los parches de tierra seca. Las pilitas de basura muestran las costumbres de la gente que pasa por acá, por ejemplo, el montón de colillas alrededor de las bancas, los preservativos tirados por los arbustos, las bolsitas de perico vacías. Un parque interesante, no tiene juegos infantiles. Es más bien, un sitio donde sentarse a la sombra. Me alegra que planeación urbana piense en mí, seguro el jíbaro y el marica de al lado también les agradecen. Lo barro es que nadie puede hacer como nosotros y sentarse en estas bancas. No mucha gente puede. Soy un privilegiado. No sé cómo no me había dado cuenta, es que con mi cara y con mi pinta la probabilidad de que me atraquen es: cero. Nunca lo han hecho, no lo van hacer, y, ¿si lo intentan que me van quitar? ¿Medio paquete de cigarrillos, una libreta, un lápiz? Tengo el mejor sistema de seguridad, no me pueden quitar un culo, porque no tengo un culo.

Pero bueno. Fue una semana interesante. O más bien, para seguir con lo del pensamiento positivo, una buena semana.

El lunes fui a una exposición de arte: grafitis en lienzos, chistoso. Había cócteles gratis y varias estudiantes de bellas artes entonces no me aburrí. No recuerdo el martes, pero sé que el miércoles pasé el día donde Andrea. Ayer jueves me levantó en la madrugada, tipo cinco, porque el ex traía al hijo temprano, entonces tenía que irme. Nunca me deja quedar mucho tiempo, lástima, porque lo que necesito ahora es eso, un sitio donde caer. No, lástima no, optimismo, optimismo. Mañana me devuelven la plata del arriendo. Con eso alquilo un cuarto y todo arreglado. Y ¿qué iba a hacer donde ella? No me gustan los niños y de vaina hablamos, ya no tenemos nada en común, aparte de las películas, los libros y el sexo. La verdad es que no andamos tan mal, pero ella anda en su cuento de mamá hipster y le raya mí “irresponsabilidad” y mi “delirio de poeta borracho y depresivo”. Lo último me dolió, porque aja tampoco es que beba tanto, o que sea uno de esos pendejos que se creen poetas malditos o algo así. Pero bueno. Tal vez sí andemos mal. Mejor pienso a quién llamo. De pronto me pueda quedar donde Jose, ayer estuvimos toda la tarde tomando cerveza y hablando paja, pero creo que vive con el tío o algo así.

La verdad es que no me esperaba esto, la semana iba bien. Hoy me levanté no tan tarde, sin guayabo y sin nada. La Señora Lucía me tenía el desayuno servido, comí, me bañé, me cambié, y cuando volví a salir del cuarto, lo primero que veo es un montón de policías en la sala. Un par apoyados contra la pared mirando más bien con flojera, otros hablando entre ellos en la terraza. Lo que más llamaba la atención era el sonido de la máquina de escribir, el ruido mecánico, tenía años sin ver una de esas, incluso creo que no la vi, solo escuché el ruido y me la estoy imaginando, cuando vi el montón de policías por reflejo seguí de largo. Atravesé la sala con mi cara de póker, y le dije hasta luego a la Señora Lucía, cuando me miró, y vi las ganas de llorar, y vi la impotencia, me fui haciéndome el loco. Ya preguntaré en la noche, pensé.

“Juan, tienes que buscar para donde irte la policía nos desocupa el domingo”. Eso fue lo que me dijo cuando hable con ella y sus hermanas al terminar de comer.

Se supone que es de esperarse, que es de sentido común.

Si uno vive en una casa de un familiar y no se le está pagando arriendo, a menos que al familiar le sobre la plata, creo que aún si al familiar le sobra la plata, se va a tener problemas. Pero yo no tenía que saber la historia de la casa, no tenía que esperarme nada. Yo solo arrendaba un cuarto.

No dijeron porque nos desocuparon. Lo más seguro es que cuando pase por allí en unos meses vea otro edificio. Otro sitio que tape el sol. No sé si estoy siendo pesimista u optimista ahora mismo, lo que sé es que las caras de esas mujeres no se me van a olvidar, la expresión apretada, las lágrimas que no salían, la sonrisa forzada. Otra cosa que no se me va a olvidar es se hayan preocupado por hacerme de comer después de lo que pasó. De pronto eso no sea tan raro y solo tenían hambre, y hacían comida para ellas, entonces de una vez hicieron para mí. Pero quiero pensar bien.

Ya los pájaros se fueron, el cielo está oscuro, el travesti y el jíbaro de al lado como que fueron a hacer negocios detrás de los arbustos. Tengo que llamar alguien, también terminar de empacar. Al menos sé que es lo que necesito. Sabiduría: sabiduría para alcanzar la libertad. Eso y un sitio donde dormir.

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